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Alimentar a tu bebé con leche materna debe ser una gran experiencia para los dos, pero debes aprender a identificar las señales que indican cuando hay cosas por corregir…

Para muchas mamás, dar pecho es una de las mejores experiencias de la maternidad. Pero hay que reconocerlo: no es nada fácil.

Amamantar a un recién nacido puede ser complicado e incluso, en algunas ocasiones puede causar molestias o incomodidad.

Todos sabemos que la leche materna tiene múltiples beneficios para los recién nacidos, sin embargo, debes poner atención a los efectos que este proceso puede ocasionar en tu cuerpo.

Y es que durante esta etapa, empiezas a vivir innumerables cambios físicos, y puede presentarse dolor en los pechos, pezones, espalda y cuello; pero no te preocupes, todo tiene solución.

Solo hay que poner atención, ya que si las molestias no cesan y se presentan de forma regular, te recomendamos consultar a tu médico de inmediato.

Sin embargo, hay algunos remedios que te pueden apoyar durante el proceso para aminorar las molestias, te las presentamos a continuación:

Si tienes molestia en los pezones…

El dolor en los pezones puede aparecer por distintos factores, por ejemplo, si tu bebé no está sacando la leche de tu pecho correctamente, ya que es probable que solo este succionando el pezón y no todo el tejido mamario, causando dolor, lastimando los pezones.  

También, pueden aparecer unas ligeras grietas provocadas por una mala colocación del pequeño.

Si tu pezón cambia de color, a tono blanco, morado o azul, puede tratarse de una isquemia, es decir, falta de flujo sanguíneo en la zona.

Un buen remedio para esto es aplicar un poco de calor con un paño tibio. Si tu pecho se encuentra congestionado te ayudará a desinflamarlo, además hará que tu pezón cicatrice rápidamente.

Si esto no funciona, te recomendamos usar un extractor de leche, ya que así podrás alimentar a tu bebé con un biberón y darle todos los nutrientes que necesita, evitando molestias.

Cuando las molestias también son en los pechos…

Una de las razones principales que pueden causar malestar en tus pechos es la congestión de leche.

Cuando esto sucede, los pechos se sienten hinchados, llenos y con dolor, además de mucha sensibilidad y pulsaciones en la zona.

Para muchas mamás, amamantar con frecuencia es una excelente solución para descongestionar el área y disminuir la sensación de molestia, activando la circulación sanguínea.

Pero si la sensación es localizada y sientes tensión, podría tratarse de una obstrucción.

Para esto, los especialistas recomiendan aplicar calor. Un paño tibio con un ligero masaje ayudará a dilatar tu pecho y mejorar el flujo.

En caso de que la obstrucción persista, procura visitar a tu médico de confianza para que determine cuál es el mejor remedio para ti.

Y si te duele la espalda…

Es posible que experimentes sensaciones de molestia en tu espalda o cuello, las cuales podrían estar relacionadas a una mala postura mientras alimentas a tu bebé.

Es recomendable que durante esta actividad, busques una postura cómoda, recargando tu cuello sobre una almohadilla y apoyando a tu pequeño en tu torso, así te sentirás más relajada.

De la misma manera, debes asegurarte que tu bebé vaya hacia tu pecho mientras estés reclinada, para que el cuerpo de tu pequeño descanse sobre el tuyo y evites molestias.

Alimentar a tu bebé con leche materna puede ser una experiencia retadora, pero sin duda se convierte en un momento de mucho aprendizaje y conexión para los dos.

En H-E-B Babies te acompañamos en este camino y nos mantenemos cerca de ti con los mejores consejos y tendencias.

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