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Una de las afecciones más dolorosas que puedes desarrollar al amamantar a tu bebé es la mastitis. Aquí te hablaremos de qué se trata y cómo prevenirla y tratarla.

Tal vez aún no conozcas lo que es la mastitis, o posiblemente ya te haya tocado padecerla. Se trata de la inflamación de los tejidos de los pechos, y es muy dolorosa y molesta. Alrededor del 1% al 3% de las mujeres que amamantan a sus pequeños desarrollan mastitis en alguna fase de la lactancia, o incluso después. Lo más común es que se presente dentro de los primeros tres meses de vida de tu bebé, llegando en uno de los momentos menos oportunos para nosotras y nuestros chiquitos.

Existen muchas causas al momento de hablar de mastitis. Por ejemplo, puede darse a partir de una infección, ya sea porque los pechos no se vaciaron completamente, lo que dio lugar a bacterias, o porque alguna bacteria entró a tu pecho, por medio de la boca de tu bebé, tocando grietas o fisuras en tus pezones. También es posible que la mastitis se presente debido a la acumulación de leche en los pechos, o por conductos tapados.

De cualquier forma que haya sucedido, la mastitis tiene los mismos síntomas. El área de tus pechos se sentirá inflamada, hinchada, dura, caliente, con dolor y tendrá un color rojo. Además podrías sufrir de escalofríos, dolores musculares, cansancio y fiebre, tal como sucedería si estuvieras enfermándote de gripe. En casos graves puedes desarrollar abscesos en tu pecho, o hasta pus. Casi siempre la mastitis afecta solo un pecho, pero existen casos en los que puede presentarse en ambos. ¡Esperemos no sea el tuyo!

Sin embargo, si crees que tienes síntomas de mastitis, lo mejor es ir al doctor de inmediato. Él revisará tus pechos y tus síntomas para diagnosticar si se trata de esta afección, y así te dará el mejor tratamiento para tu caso. Existen tratamientos caseros y naturales, medicamentos para el dolor y hasta antibióticos que se pueden recetar según sea la gravedad. Si sigues el tratamiento al pie de la letra, en un par de días debes estar sintiéndote mucho mejor.

También es muy importante que no dejes de amamantar a tu bebé, aún con mastitis, pues a él no le afecta. Aunque sea algo doloroso hacerlo, el que tu pequeño siga tomando leche materna te ayudará a vaciar tus pechos y de esta manera, a disminuir la inflamación. El usar compresas tibias sobre tus pechos un poco antes de darle de comer a tu pequeño puede ayudar a que la leche fluya con más facilidad. Si sientes demasiado dolor, usa un extractor de leche y dásela a tu bebé en biberón. Trata de alimentar a tu bebé o extraerte leche cada dos horas para evitar que se acumule.

Si aún no has desarrollado mastitis hay varias cosas que puedes hacer para tratar de prevenirla. Por ejemplo, puedes masajear tus pechos si en algún momento comienzas a sentir dolor. Evita usar sostenes ajustados y no duermas boca abajo. Si sientes los pechos llenos, ¡vacíalos! Aliméntate bien, toma mucha agua y descansa, pues todo esto hará que seas más fuerte y resistas la llegada de infecciones.

¡No te preocupes! La mastitis es un reto más de esta gran etapa de descubrimiento, que es posible superar con los cuidados adecuados sin que le afecte a tu pequeño.

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