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Si has sufrido alguna vez la conocida tortícolis sabrás que es muy molesta, y también lo es para los pequeños a los que por alguna razón les da. Te contamos más sobre este tipo de contractura y cómo puedes ayudarle a tu bebé si la llega a presentar.

La tortícolis no solo nos da a los adultos por no haber dormido bien. Los más pequeños también pueden presentar esta molesta contractura muscular, provocándoles incomodidad y molestia.

Hoy, con la ayuda del Dr. Diego Benavides, especialista en Neonatología, Nutrición Clínica Infantil y certificado en Lactancia Materna, te compartimos algunos datos sobre la tortícolis en los bebés, así cómo maneras de ayudar a tu pequeño si llega a presentarla.

¿Qué es la tortícolis?

La palabra proviene del latín y significa “cuello torcido”. Se trata de una contractura del músculo esternocleidomastoideo, el que hace que movamos con facilidad nuestro cuello.

Aunque no es tan común, existe la tortícolis congénita, que ocurre en pequeños de dos meses de edad e inclusive, aún menores. Su causa más recurrente es una lesión en este músculo, debido a una mala posición desde el vientre, un trauma obstétrico o por un parto difícil en donde se usaron fórceps.

En casos muy raros la tortícolis tiene qué ver con problemas de los huesos. Pero, ¿Cómo saber si tu bebé tiene tortícolis?

Si notas duro el cuello de tu pequeño, si ves que tiene la cabeza inclinada hacia un lado y la barbilla hacia el otro, o si sientes un bulto pequeño a lo largo de su cuello es posible que se trate de esta contractura.

Lo que debes hacer es llevar a tu pequeño al pediatra para que lo revise, pues de no actuar sus músculos se pueden atrofiar y perder habilidades. Además, podrías batallar al momento de alimentarlo o tu pequeño podría tener aplanado un lado de su cabecita, entre otras consecuencias.

¿Cómo tratar a tu bebé con tortícolis?

El tratamiento dependerá de lo que te comente su doctor. Puede recetar antiinflamatorios y relajantes musculares, fomentos tibios y hasta rehabilitación o fisioterapia, según sea la severidad del caso.

Y aunque no puedes evitar del todo que tu bebé desarrolle tortícolis, sí puedes llevar a cabo algunas acciones para prevenirlo.

Por ejemplo, al momento de dormirlo boca arriba, cambia el lado en el que apoya la cabeza con frecuencia.

Llevar a cabo el conocido “tummy time”, también le ayudará a fortalecer su cuellito y espalda.

Y si llega a presentar síntomas de tortícolis, ¡no te preocupes de más! solo llévalo cuanto antes con el doctor para remediar el problema y ayudarle a tu pequeño a sentirse mejor.

¿Tu bebé ha sufrido de tortícolis?

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