¿Llega la hora de dormir y a tu hijo/a le da pavor quedarse solo en su habitación oscura? ¡Es normal! Hoy te contamos las razones detrás del miedo a la oscuridad, y te damos tips para ayudarle a tu pequeño a superarlo.

Tenerle miedo a los lugares donde no llega la luz es algo muy común en la infancia. Hoy la psicopedagoga Lorena Nungaray y con el apoyo del equipo del Centro del Lenguaje y Atención Psicopedagógica CLAP nos comparte información valiosa sobre este temor así como lo que como papás podemos hacer para ayudar a nuestros pequeños cuando les cause angustia.

El miedo es una reacción natural que los seres humanos solemos experimentar desde los primeros meses de vida. Y, aunque su sensación no es agradable, no es del todo malo. El miedo ayuda a prepararnos para tomar acción frente a situaciones que desconocemos para “huir” en caso de ser necesario.

Hay muchos miedos normales en los pequeños, que van llegando según su edad. De los 0 a los 6 meses un bebé puede temerle a objetos que se acercan rápido o a estar solito. De los 7 meses y hasta el año los bebés pueden tenerle miedo a las personas desconocidas. Ya cumpliendo un año y hasta los cinco, un pequeño le puede temer a los ruidos, tormentas, animales, la separación de sus padres y la oscuridad. De los tres a los cinco años llegan los monstruos y fantasmas. De los seis a los 12 años le temen a las heridas, los ladrones, los castigos, el fracaso o que les hablen de dirección. Y desde los 12 a los 18 años pueden temerle a los exámenes, a hacer el ridículo o a miedos abstractos.

Con respecto al miedo a la oscuridad, la razón por la cuál se presenta no se conoce pero se relaciona al propio desarrollo infantil pues desde los 12 meses los pequeños adquieren la capacidad de correr en dirección a mamá o papá para protegerse cuando sienten miedo.

La oscuridad se relaciona con la soledad y el abandono, así como empiezan a imaginar que existe la posibilidad de que algo o alguien se encuentre bajo la cama o en el clóset. Cualquier ruido mínimo justifica y fortalece este miedo. O también este miedo puede provenir de haber escuchado un cuento recientemente en el que alguien malo quiera hacer daño o sobre un monstruo esperando bajo la cama.

¿Qué puedes hacer para ayudar? Primero que nada valida su miedo, explicándole que es normal lo que siente y que tiene derecho a sentirlo. Debes explicarle que no por estar oscuro significa que algo malo va a pasar. Hay que dejarle claro que los monstruos solo viven en los cuentos y no pertenecen a la vida real; tampoco hay alguien en el clóset o bajo su cama. Lo más importante es recordarle lo mucho que te importa y cuánto lo amas.

Durante el día evita los programas de televisión, videos o cuentos con énfasis en personajes “malos”, pues esto ayudará a que tu pequeño se quede con la idea de que ese cuento puede convertirse en algo real mientras duerme. En su lugar, lean un cuento tranquilo antes de dormir o mantengan una rutina de relajación: pueden juntos respirar 10 veces, contar que fue lo más divertido que hicieron durante el día, qué cosa interesante harán el día siguiente, o recuérdale cualquier situación que sepas que le produce felicidad y tranquilidad.

También es bueno que le puedas demostrar que no hay nada en la casa, que se trata de un lugar completamente seguro y que puede dormir tranquilo con la certeza de que nada malo le pasará. Puedes dejar una luz tenue en su cuarto o la puerta entreabierta. Es recomendable que si vas a dejarle una luz prendida que ésta sea lo más discreta posible para que no se incremente en su mente la relación del miedo con la oscuridad.

Y aunque es normal que tu hijo/a le tenga miedo a la oscuridad, debes cuidar ciertas características que pueden indicar se trata de algo más como el llanto incontrolable, nervios, no querer comer, náuseas o vómito y dolor de cabeza. Si esto lleva más de 6 mese sucediendo, sintiéndose como un miedo excesivo que le genera mucha ansiedad busca un especialista. Recuerda que cada niño es diferente así que respeta las diferencias incluso entre los hermanos.

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