Para que tu pequeño pueda dormir bien es necesario tener en mente el papel que juega la luz a su alrededor. Hoy te contamos sobre la importancia de un buen balance entre la luz natural y la artificial para lograr un sueño de calidad.

Irritación, mal humor y cansancio muchas veces son el resultado de un pequeño que está durmiendo sin realmente descansar. Y no solo esto, dormir mal tiene un efecto negativo en la forma en la que los niños aprenden, prestan atención y retienen la información, además de las repercusiones a la salud a largo plazo. Por esto se vuelve primordial el que te asegures de que tu hijo/a duerma bien y es aquí cuando entra en juego la iluminación a la que están expuestos.

Empecemos con la luz natural, una excelente reguladora del sueño. Cuando los pequeños reciben luz natural su cerebro entra en estado de vigilia, lo que les permite estar despiertos y activos al inhibirse la secreción de la melatonina. Y si en cambio, un bebé o niño no está expuesto a luz natural pasa lo contrario y se produce más de esta hormona lo que da la señal de que es hora de descansar y es cuando se empieza a bostezar o mostrarse cansado.

¿Pero qué pasa cuando tu pequeño está jugando con la tablet, viendo videos en tu celular o tiene encendida la televisión durante gran parte del día e incluso antes de ir a dormir? Lo que ocurre es que la luz artificial empieza a ganarle terreno a la natural, confundiendo su reloj biológico y dejándolos en un estado de alerta cuando deberían estar durmiendo plácidamente.

Lo más recomendable es que al menos dos horas antes de ir a la cama tu pequeño no esté expuesto a la luz artificial de ningún dispositivo. Esto puede ser un reto si tu hijo/a ya está acostumbrado a lo contrario, pero en su lugar puedes establecer una rutina más sana de descanso y relajación en la que tú seas partícipe (después de bañarse, cenar ligero y lavarse los dientes, lean un cuento o hablen de algo bueno que les sucedió en el día). 

Trata de no dejar luces prendidas en el cuarto cuando tu pequeño duerma. Si tu chiquito batalla porque siente miedo puedes darle un peluche o una frazada especial, o bien usar una luz nocturna muy discreta. Y si tu hijo/a despierta durante la noche, no enciendas la luz de su cuarto. 

Otra forma de hacer que tu pequeño descanse mejor es exponerlos a luz natural y no necesariamente en el exterior (aunque también es súper recomendable). Puedes dejar las cortinas/persianas de tu casa abiertas para que tu niño/a se de cuenta de cómo el día se va transformando y va anocheciendo, preparándose mentalmente para la hora de ir a dormir. El salir de casa, jugar en el parque, andar en bici y otras actividades también le hacen bien, dejándolo percibir el avance natural del tiempo, y haciendo ejercicio en el proceso.

El que tu pequeño aproveche más la luz natural y tenga mejor control sobre la artificial seguro le ayuda a dormir más y dormir mejor, pero si aún así lo sientes siempre cansado habla con tu pediatra.

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