Por Staff H-E-B Babies

Que tu pequeño pueda empezar a controlar los movimientos de su cuerpo es muy importante para su sano desarrollo. Aquí te damos algunas recomendaciones para ayudarle a hacerlo cada vez mejor.

La motricidad es la capacidad que tenemos de controlar los movimientos de nuestro cuerpo, de manera coordinada y voluntaria usando pequeños y grandes grupos de músculos. Más allá de los movimientos que puedas ver que hace tu bebé, la motricidad trabaja con todos los sistemas de su cuerpo y tiene un impacto en su coordinación, pensamiento y lenguaje.

Roberta Garza, coach de Play Wisely, nos cuenta cómo ayudar a que nuestros pequeños practiquen y perfeccionen su motricidad, siguiendo algunos ejercicios muy sencillos.

El lograr tener una buena motricidad impacta muchas áreas muy importantes en el desarrollo de tu pequeño y de forma natural va mejorando con el tiempo. Cuando nace sus movimientos son involuntarios y hasta erráticos, pero conforme crece, va dominando cada vez más sus estímulos, primero siendo éstos poco coordinados pero después ya van haciéndose mucho más precisos.

Existen dos tipos de motricidad que los pequeños desarrollan, la fina y la gruesa, y cada bebé es diferente, por lo que su ritmo de avance puede variar.

Motricidad fina

Se refiere al “trabajo de pinzas” o cosas chiquitas, que ayuda a que tu bebé pueda tener una mejor precisión, coordinación y habilidad para escribir al trabajar con músculos más pequeños. En las actividades que ejercitan la motricidad fina hay que tener concentración y paciencia, como por ejemplo en la coordinación de ojo-mano que se realiza al tomar un lápiz para colorear.

Motricidad gruesa

Ésta tiene que ver con la fuerza, el equilibrio y lo que se requiere para trabajar con movimientos amplios, trabajando grandes grupos de músculos. En pocas palabras, se trata del desarrollo muscular y movimiento de todo el cuerpo de tu bebé. La motricidad gruesa ayuda a que tu pequeño pueda conocer su cuerpo y cómo funciona, así como a controlar cada una de sus partes. Además, beneficia su coordinación general, tono muscular, posición y agilidad, lo que le da herramientas para explorar su entorno.

Tanto en la motricidad fina como en la gruesa es importante que los pequeños también desarrollen la parte sensorial, agregando distintas texturas y tamaños a los objetos con los que interactúan.

¿Qué actividades puedes realizar para potenciar su motricidad?

Para la motricidad fina el pintar, pegar, rasgar, amasar y agarrar cosas con dos dedos o las yemas de las manos ayuda. Una actividad para todas las edades es colocar una botella de agua sin tapa e invitar a tu pequeño a meter pelotitas o limpia pipas dentro.

Otro juego es usar un cubo de juguete con distintas figuras para que tu bebé pueda introducir la figura correcta en cada espacio. También los rompecabezas son muy buenos para mejorar la motricidad fina.

Para la motricidad gruesa, el señalar partes del cuerpo, el subir y bajar escaleras, bailar, hacer ejercicios de balance y recorridos sobre una línea son excelentes. Algo que tu niño puede hacer en casa es jalar o empujar algún objeto, empezando con cosas sencillas y ligeras y aumentando poco a poco el peso y tamaño.

El que tu bebé empiece a gatear es genial, porque es cuando empieza a conocer su cuerpo y a nivelar su fuerza y coordinación para desplazarse a donde quiera. En niños mayores ayuda el que carguen cosas de un lado a otro, así como subirse en el brincolín siempre y cuando tengan una postura correcta.

Si notas que le hace falta fuerza o coordinación en algún lado (derecha o izquierda), apóyalo para que trabaje ese lado y se mueva con mayor control y confianza.

¿Qué otra actividad has notado que ayuda a pulir la motricidad de tu pequeño? Cuéntanos en la sección de comentarios, ¡queremos leerte! Recuerda que en H-E-B Babies nos encanta verlos crecer. No te pierdas más de nuestro contenido.