Encuentra todos los productos favoritos de tu bebé en heb.com.mx

Cómo saber si tu bebé tiene un resfriado común o se trata de algo más serio. Aquí te explicamos qué señales buscar y qué hacer si este es el caso.

La época invernal trae consigo muchas cosas buenas: cenas deliciosas, posadas divertidas, actividades familiares y vacaciones para los niños. Pero hay algunas otras cosas no tan deseadas que estos días de frío a veces nos regalan, como lo son los resfriados y los bebés se encuentran en un grupo especialmente vulnerable a los típicos catarros de la temporada, ya que su sistema inmunológico aún no ha madurado del todo y sus fosas nasales son más estrechas.

Es totalmente normal que, aún con todas las precauciones que puedas tomar, tu pequeño termine resfriándose. Lo que sí debes cuidar es que sus síntomas sean los de un resfriado común y no los de algo más grave como una bronquiolitis, enfermedad típica de estos meses y una de las causas principales de hospitalización de bebés en estas épocas.

Primero hablemos del resfriado común y de lo molesto que puede llegar a ser para tu bebé. Y es que ante la imposibilidad de sonarse la nariz o respirar por la boca mientras están lactando o comiendo, los pequeños se sienten irritables y congestionados. De todas formas hay que seguirlos lactando, pues además de hidratarlos los protege, ya que la leche materna los beneficia con sus anticuerpos.

Puedes ayudarle a tu pequeño utilizando gotas salinas y un succionador o aspirador nasal, para permitirle que respire mejor y coma más a gusto. Deja que tu pequeño descanse mucho y pueda recuperarse a su tiempo. Quédate muy pendiente de su temperatura, que debe ser de 37 grados, teniendo un termómetro a la mano y usándolo al menos dos veces al día.

Si el cuarto de tu pequeño es muy seco, puedes usar un humidificador, pues el aire húmedo facilita que tu bebé pueda sacar sus moquitos y flemas. Lávate las manos al tratarlo, y también limpia sus manitas para evitar que se toque los ojos y se infecten. También puedes usar nebulizador para suavizar su flujo nasal y ayudarle a respirar mejor, y más importante aún, evita que esté en contacto con gente enferma.

En caso de que tu pequeño presente un poco de fiebre, quédate alerta. No siempre significa peligro pero si se trata de una subida repentina o tu bebé tiene menos de tres meses, llévalo al pediatra sin falta.

Si notas cambios bruscos de comportamiento, fiebre persistente (de más de dos días), malestar al dormir, frotamiento de oídos, respiración difícil (con carraspeo, silbidos y movimiento acelerado del pecho), ojitos pegados, empeoramiento de su tos e hinchazón de ganglios en su cuello, axilas o ingles, debes llevarlo de inmediato con su doctor.

Estas pueden ser algunas señales de que lo que tu bebé tiene no es un resfriado común, sino bronquiolitis o algo más. Si además tu bebé presenta diarrea o vómito de forma repentina podría ser influenza.  Lo mejor es una revisión de su pediatra para decidir cuál es la mejor forma de tratarlo. No demores en buscar asistencia médica para evitar complicaciones que pongan en riesgo su vida.

¡Esperamos que este artículo te haya sido útil! Si tienes alguna duda u observación, por favor hazla en la sección de comentarios.