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Cuando hay un recién nacido en casa regularmente significa que hay papás desvelados adaptándose a nuevas noches de sueño interrumpido. ¡Es normal! A continuación te presentamos algunas recomendaciones para que tu pequeño logre dormir mejor y tú también. 

La llegada de nuestros bebés es siempre emocionante y feliz, pero la maternidad también está llena de sorpresas y retos que habrá que ir sorteando poco a poco.

Uno de estos es darte cuenta de que las horas de sueño y descanso a las que tal vez estabas acostumbrada se ven amenazadas por el llanto de un pequeñito que quiere comer, tiene un pañal sucio o simplemente necesita que lo arrullen.

Afortunadamente hay maneras de ir mejorando el sueño de tu bebé, y hoy Ana Paula Garza Lagüera, Asesora del Sueño Infantil, nos compartirá distintas estrategias súper efectivas para entender y resolver este tema tan pronto como se pueda.

Lo primero que puede darte un poco de tranquilidad es entender que el sueño de tu bebé va cambiando. En un inicio es normal que las noches no impliquen gran descanso para los papás: un recién nacido puede despertarse 2 o 3 veces para comer durante la noche.

Sin embargo, las cosas avanzan bastante rápido, pues para finales del tercer mes, ya es posible que tu pequeño duerma de 6 a 8 horas seguidas, y para los 5 meses puede llegar a dormir hasta 10 horas corridas durante la noche. Suena bien, ¿no?

¿Porqué cambian las horas de sueño de tu bebé?

Conforme va creciendo sus ritmos circadianos comienzan a establecerse y su sueño va madurando, y aunque es un proceso que lleva su propio tiempo, hay distintas estrategias y recomendaciones que podemos utilizar para ayudar a que tu pequeño avance a buen ritmo, y así, pueda conseguir el mayor descanso.

Aquí te los compartimos:

  • Crea una rutina flexible de alimentación y sueño.
  • Promueve técnicas para calmarlo adicionales al pecho o el biberón.
  • Expone a tu bebé a la luz natural durante el día mantén un entorno oscuro y tranquilo durante la noche.
  • Utiliza la técnica del “taquito” para darle una sensación de confort y contención.
  • Ofrécele el chupón para calmarlo.
  • Alimenta a tu bebé al despertar de sus siestas.
  • Cultiva la predictibilidad, los niños la necesitan para sentirse seguros.
  • Acuesta a tu bebé adormilado pero despierto al menos una vez al día.
  • Crea un ambiente adecuado y seguro para dormir.
  • Durante la noche, aliméntalo cuando tenga hambre, no solo para calmarlo.

Con paciencia, disciplina y amor verás que pronto el sueño de tu pequeño se hace mucho mejor, y tus noches volverán a traer descanso para todos en casa.

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