Existen muchas formas en las que tu bebé puede llegar al mundo y aquí te vamos a compartir lo que quieres saber sobre el famoso parto en el agua.

Dar a luz en el agua puede sonar raro pero en realidad es una práctica cada vez más común y una alternativa de parto que muchas mujeres están explorando.

Parto en el agua

De esto nos habla Adriana González, especialista y asesora de NANTI Prenatal, quien nos comparte información para saber si el parto en el agua es conveniente para ti y tu bebé.

Normalmente, se suele buscar el parto en el agua ya que es una forma más relajante, natural y humanizada de dar a luz.

Hay que tener en cuenta que el bebé ha estado en el saco de líquido amniótico por nueve meses, por lo que el parto en un ambiente similar puede ser más amable para él y para ti.

Al llevarse a cabo en las condiciones correctas, este método alternativo de alumbramiento puede ser una experiencia maravillosa, que le de la mejor bienvenida a tu pequeño mientras se crea una gran conexión entre ustedes.

¿Cuáles son las ventajas del parto en el agua?

Con este método se incrementa la producción de endorfinas, las encargadas de inhibir el dolor, lo que hace innecesarios fármacos como la oxitocina o la epidural. Además, te ayuda a tener más control de tu cuerpo ya que tu peso es menor en el agua y puedes cambiar de posición con facilidad. El usar agua tibia ayudará a sentir una mayor relajación y mayor tolerancia a las contracciones.

El parto en el agua ayuda a que disfrutes de un momento más tranquilo, íntimo y natural, ya que no solo te relaja a ti en general, si no también a tu zona perineal y vaginal, favoreciendo así la dilatación del cuello uterino.

Este tipo de parto acelera el trabajo de parto y la recuperación después de éste. Además, disminuye desgarres y reduce la posibilidad de que pases por una episiotomía.

Si estás considerando el parto en el agua, hay distintos puntos que debes tomar en cuenta.

Para empezar, este método se recomienda únicamente para mujeres cuyo embarazo se ha dado en óptimas condiciones y sin riesgos. Tu bebé debe venir bien posicionado y la temperatura del agua que utilices debe ser de 35 grados aproximadamente, para evitar el sobrecalentamiento de ambos.

Es conveniente que estés dentro del agua por periodos pequeños de tiempo, de aproximadamente hora y media.

Si te decides por este método, lo más importante es que te informes bien y te prepares con un plan de parto, tomando un curso psicoprofiláctico o prenatal.

Busca un equipo de profesionales de salud con experiencia: ginecólogo o partera, pediatra y doula, para que te acompañen durante el proceso.

Piensa dónde te gustaría que naciera tu bebé, puede ser en casa o en un hospital con tina cuyas políticas te permitan este tipo de nacimiento. También puedes usar una tina o bañera inflable.

Sea cual sea la decisión que tomes respecto al nacimiento, siempre infórmate y busca ayuda de los expertos.

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