El poder comunicarnos con nuestros pequeños es fundamental para el desarrollo de muchas habilidades que necesitarán a futuro. Aquí te compartimos la mejor forma de hacerlo.

Todos los ruidos, balbuceos, miradas y sonrisas que a diario nos regalan nuestros bebés son formas en las que ellos están diciéndonos algo. Como papás, es muy importante poder motivarlos a comunicarse, pues al ir practicando aprenderán muchas de las habilidades sociales y cognitivas que les servirán muchísimo el día de mañana.

Existen distintas maneras en las que podemos empezar a comunicarnos efectivamente con nuestros pequeños, de manera que ellos estén entusiasmados por “hablarnos” y se sientan escuchados y atendidos.

Por ejemplo, aunque tu bebé sea muy pequeño, él puede entender tus mensajes basándose en el tono que usas al decirlos. En esta primera etapa es muy importante que le sonrías a tu bebé, especialmente cuando él hace algún sonido. Míralo cuando esté balbuceando y préstale atención a sus primeros intentos por comunicarse, pues aunque no sepas aún qué trata de decir, muy pronto lo irás descubriendo.

Además, es súper recomendable que tú también participes imitándolo. Cuando él esté balbuceando escúchalo y espera a que pause para tú también hacer sonidos en contestación a su “plática”, y así sucesivamente, imitando también sus gestos y expresiones.

Date tiempo para hablarle a tu pequeño directamente, ¡él ama tu voz y más cuándo te diriges a él con dulzura y alegría! Platícale durante el día de manera casual, y repite palabras clave como “mamá”, “papá” o “agua” para que tu bebé vaya relacionándolas con su significado y no tarde en utilizarlas también.

¡Sé paciente! Cada bebé es diferente y aunque algunos ya saben decir algunas palabras para el año, otros empiezan a hacerlo hasta después. Puedes también ayudarle leyéndole libros y cantando para él, algo que le encantará y además lo estimulará. Sonríele a tu pequeño mientras repites palabras comunes, y deja que poco a poco comprenda su significado y se anime a intentar decirlas.

Solo en caso de que creas que tu pequeño no reacciona a tu intento de platicar con él, sonreírle, cantarle o decir su nombre y ya tiene un año, platica con su pediatra para descartar algún problema de lenguaje o del oído.

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