El postparto es un momento en el que tu cuerpo y mente deben poco a poco recuperarse de todos los cambios sucedidos en el embarazo y el parto. Conoce qué cosas debes cuidar para ayudarle a lograrlo.

Por nueve meses sentimos crecer a un pequeño en nuestro interior, hasta que llegado el momento, nos esforzamos por algunas horas para poder tenerlo en nuestros brazos. Todo este tiempo significa cambios dramáticos en nuestro cuerpo, así como el reto de dar a luz por medio de parto natural o por cesárea.

Más que justo, es necesario que nos podamos recuperar poco a poco, tomando en cuenta algunos consejos para hacer de la época del postparto, una etapa de readaptación y sanación, que nos ayude a estar lo más completas posible para nuestro bebé, y para nosotras mismas. Hoy, con el apoyo del Dr. Lorenzo González Berchelmannespecialista en ginecología, obstetricia y biología de la reproducción te compartimos algunas maneras de hacerlo.

Uno de los cuidados más importantes es el de los loquios. ¿Qué son? Se trata de descargas vaginales de sangre y tejido del útero, que tu cuerpo se encargará de ir expulsando en los días después de haber dado a luz. Aparecen durante los primeros tres días y duran 15 días o un poco más. Debes revisar que estos sangrados no sean demasiado abundantes además de asegurarte de que vayan en disminución. También es muy recomendable que laves tu zona íntima con agua y jabón, así como evites usar tampones. En su lugar usa toallas sanitarias, ¡las nocturnas son ideales! Y algo que también te puede ayudar a disminuir este sangrado es amamantar a tu pequeño, así que si lo decides, hazlo.

Hay que saber que al momento de amamantar es probable que sientas dolor abdominal parecido a unas contracciones. Estos dolores se conocen como entuertos y son totalmente normales, pues no es más que la señal de que tu útero se está contrayendo para volver a tomar su forma original (recordemos que con el embarazo se expandió increíblemente). De todas formas, si tu dolor es constante, fuerte y además pasaste por una cesárea es mejor que vayas con tu médico a consultar.

Es crucial poder cuidar bien las heridas que sucedieron con el embarazo para evitar infecciones y complicaciones. Empecemos por la episiotomía, el corte que en ocasiones el doctor realiza en tu periné para ayudar a que tu bebé a salir del vientre. Puedes usar un poco de hielo envuelto en una toallita para reducir la inflamación, así como lavar la zona con mucho cuidado diariamente. Si sientes calor en el área, dolor punzante, enrojecimiento o presentas fiebre, pueden ser indicios de infección y debes ir a revisarte. Esto mismo hay que cuidarlo con la herida de la incisión de la cesárea.

Y ya que estamos en este tema, existen cuidados particulares cuando acabas de pasar por una cesárea que hay que tomar en cuenta. Es importante que durante las primeras semanas evites esfuerzos fuertes para tu zona abdominal, como lo es cargar cosas pesadas. Los primeros días tus movimientos deben ser lentos y cuidadosos, tratando de caminar pero poco y con ayuda. En estos momentos trata de evitar subir y bajar escaleras, pero si ya pasaron algunos días o semanas hazlo con apoyo y lentamente.

Por último, la mejor manera de ayudarle a tu cuerpo a recuperarse es descansando lo más que puedas. Este último tip pudiera parecer un reto para las nuevas mamás cuyos bebés dependen tanto de nosotras, pero hay algunas formas en las que puedes exprimir más el tiempo de descanso. Cuando tu bebé duerma, aprovecha para tú también dormir, ¡ya habrá tiempo para lo demás! Y si tienes una pareja, familiares o amigos de confianza, pídeles ayuda para que cuiden a tu pequeño mientras te relajas un rato. ¡Se vale!

Esperamos que estas recomendaciones te hayan sido de ayuda. ¡Nos encanta verte aquí!