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Puede ser que tu bebé sea especial para comer, pero hay formas de ayudarlo. Aquí te compartimos algunos sencillos consejos para hacer que tu pequeño le dé una oportunidad a nuevos alimentos.

Llega la hora de darle de comer a tu pequeño y tal vez no se trate de un momento del día muy emocionante para ninguno de los dos. Si con el tiempo has descubierto que tu bebé puede ser un poco especial o quisquilloso al momento de alimentarlo, esto puede ser muy cansado y desgastante para ambos.

El que tu pequeño esté de mal humor, empuje la cuchara, mueva la cara hacia otro lado, escupa la comida o cierre la boca con fuerza mientras lo tratas de alimentar pudieran ser señales de que necesita un poco más de ayuda para probar alimentos nuevos. Eso sí, trata de descartar que se sienta mal, esté dentando o que de alguna manera te esté indicando que algún alimento le produce alergias, y siempre es bueno hablar con su doctor para descartar algo más o simplemente que aún no esté listo para los sólidos.

Pero si en efecto tu bebito es algo especial y prefiere comer unos pocos alimentos, te recomendamos algunas acciones que pueden ayudarte a que poco a poco pruebe y vaya robusteciendo su dieta sin tanta lucha de por medio.

Distintas texturas y distintos sabores

Como todos, tu bebé también pronto va descubriendo qué le gusta más y menos comer. Preséntale distintos alimentos saludables con texturas, colores y  sabores diferentes, y así le das un rango más amplio de opciones qué probar y disfrutar. Y si un alimento no parece gustarle ahora, sigue intentándolo en el futuro y es muy probable que tengas mucha más suerte. Ya que vaya creciendo, en un mismo platillo puedes incluir varios alimentos que le gusten con alguno que no tanto, para que piense en darle una segunda (o tercera o sexta) oportunidad. ¡El que persevera alcanza!

Participación activa para mayor éxito

La hora de la comida no debe ser un momento incómodo para nadie. Primero que nada, quita cualquier distracción para tu pequeño como la tele, los juguetes o los celulares/tablets. Asegúrate de tener a tu pequeño en una sillita alta segura, en un lugar de la casa que puedas limpiar sin problema, y bien cubierto con un babero o delantal. Y ahora sí, deja que tu pequeño meta la mano en su plato y toque su comida. Esta es una forma para él de conocerla y despertar su curiosidad por probarla. Y si además tu pequeño quiere intentar usar su cuchara, ¡permíteselo! Esta es una forma de participación activa que hará más divertido y enriquecedor el momento para él, así como es un pasito más en su sano desarrollo, sin importar el tiradero que deje después.

Un poco de paciencia

Aunque tratar de alimentar a un chiquito que se niega puede ser pesado, reúne toda la paciencia posible para hacer de este momento uno agradable dentro de lo que se pueda, evitando el forzarlo a comer o terminarse el plato (¡confía en él/ella!). Durante la comida puedes hacer algunas pausas si tu pequeño así lo necesita, y volverlo a intentar sin que la hora de comida se prolongue demasiado (más de media hora), siempre controlando los sentimientos de enojo o frustración que pudieras tener. Respira hondo y no caigas en una lucha de poder que puede provocar que tu chiquito asocie la hora de comida con una de tensión. ¡Tú puedes lograrlo!

¿Y tú cómo le has hecho para ayudarle a tu pequeño a probar alimentos nuevos? Cuéntanos en la sección de comentarios, ¡queremos saberlo!