Conoce más sobre el importante proceso de integración de nuevos alimentos en la dieta de tu bebé. ¡Aquí te contamos!

¿Has escuchado hablar sobre la ablactación? Este término cada vez más utilizado se refiere a uno de los hitos de desarrollo más importantes en la vida de tu bebé que va creciendo. Con la ayuda del Dr. Diego Benavides, especialista en Neonatología, Nutrición Clínica Infantil y certificado en Lactancia Materna, hoy te contamos más sobre este proceso, y cómo se debe llevar a cabo de una forma fácil y segura.

Entonces, ¿qué es la ablactación? Según la Organización Mundial de la Salud, la ablactación es la introducción gradual y paulatina de alimentos distintos a la leche materna, la cual se realiza de poco a poco hasta que el bebé logre la integración a la dieta familiar. O sea, ¡cuando tu pequeño ya logra comer de todo!

Es muy importante que este proceso se de a su tiempo, y no apresurarlo, ni tampoco postergarlo de más. La ablactación nunca debe iniciar antes de que tu chiquito cumpla seis meses de edad, ya que es necesario que esté lo suficientemente maduro para reducir posibles riesgos.

Así, tenemos que esperar a que el reflejo de masticación de nuestro bebé esté desarrollado; que la producción de enzimas digestivas sea suficiente, que pueda ser ya capaz de percibir distintos sabores, texturas y olores, lo que le facilitará disfrutar los nuevos alimentos. Además, su postura debe cuidarse, buscando que ya pueda permanecer erguido o sentado, y así evitar que se atragante.

Tampoco es recomendado dejar pasar mucho tiempo después de que tu bebé cumpla seis meses de edad, ya que es en este tiempo cuando la leche materna es rebasada por las necesidades de hierro y de calorías que tu bebé, cada vez más grande, requiere para seguir creciendo. Aún así, puedes preguntarle a tu pediatra cuándo es el mejor momento para iniciar la ablactación, tomando en cuenta que cada niño es diferente.

Hay dos requisitos que deben cumplirse para que se realice una ablactación adecuada.

El primero, cubrir 200 calorías por día en la dieta de tu pequeño a partir del sexto mes. El segundo, buscar que la ablactación incluya alimentos con un buen contenido de hierro.

¿Esto qué implica? Que aunque quizá inicies dándole a tu pequeño frutas y verduras, no dejes pasar mucho tiempo para incluir carne, sobretodo las vísceras (como el hígado) ya que son muy buenas.

Hoy en día existen dos formatos en los que puedes iniciar la ablactación. Está el tradicional, en el que le das a tu bebé papillas y purés, ya sea comprados en la tienda o preparados por ti en casa. El segundo método es la alimentación dirigida por el bebé, también conocida como baby led weaning, en la cual tu pequeño decide la cantidad de comida que introduce a su cuerpo, dándole así alimentos sólidos en forma de palitos o tiritas.

Ambas opciones tienen sus ventajas, pero en cualquiera de las dos, debes vigilar que tu chiquito solo coma lo que necesita, así como acompañarlo durante sus comidas para observarlo y cuidarlo.

Lo que sí es importante que evites es darle líquidos con calorías como juguitos y aguas endulzadas, pues están ligadas al sobrepeso en niños, así como podrían provocar que tu pequeño busque demasiado el dulce.

En la ablactación hay que ser muy respetuosos con el reflejo de saciedad de nuestro pequeño, por lo que es importante que podamos distinguir cuando tiene hambre y cuando su pancita ya está llena.

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