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Tu bebé va creciendo y poco a poco habrá que introducir nuevas opciones en su alimentación. Llegado el momento necesitarás saber algunas cosas para poder iniciar con la alimentación complementaria de forma exitosa. ¡Aquí te contamos!

Tu bebé ha pasado de ser ese tamalito enrollado que te llevaste contigo el día que saliste del hospital a un pequeñito cada vez más vivo y alerta que día a día te sorprende con nuevos aprendizajes.

Así como tu bebé va creciendo y cambiando la talla de su ropita y pañal, también su alimentación llega a un punto crucial donde la leche materna o de fórmula no son suficientes. Ha llegado el momento de introducir otros alimentos en el juego, y esto puede ser muy emocionante pero también podría parecerte un poco retador.

Hoy, con la ayuda del Dr. Diego Benavides te contaremos cómo empezar con la alimentación complementaria de una manera fácil y comprensible, para que tanto tú como tu pequeño disfruten y aprendan en esta nueva etapa.

Y, ¿Qué es la alimentación complementaria?

Este tipo de alimentación se trata justo de eso, de complementar la leche materna o de fórmula que le has dado a tu bebé desde que nació y que seguirá siendo su fuente principal de alimento hasta que cumpla un año de edad.

Es necesario que como parte del desarrollo de tu pequeño, vaya probando nuevos sabores y texturas, preparándolo poco a poco para la llegada de los alimentos que comerá el resto de su vida.

Además, la alimentación complementaria le brindará una serie de elementos como el hierro, zinc y vitamina A, que necesita y deberá obtener de los alimentos que poco a poco irás introduciendo en su alimentación.

¿Cuándo iniciar?

La edad recomendada para empezar con la alimentación complementaria es cuando tu bebé cumpla los 6 meses de edad. Antes de esto no es bueno hacerlo, ya que el sistema digestivo y nervioso de tu pequeño aún no ha alcanzado la madurez necesaria.

Además, antes de esta edad es posible que tu bebé pueda atragantarse pues su nivel motor aún no está listo.

De todas formas, siempre es mejor evaluar a cada bebé de forma individual antes de empezar a introducir otros alimentos en su dieta.

Si tu bebé se mantiene sentado solo o necesita poca ayuda para hacerlo, muestra interés por los alimentos y ya no escupe cualquier cosa que se lleva a la boca, es probable que ya esté listo para iniciar la alimentación complementaria. Si tienes dudas, no dudes en hablar con tu pediatra.

¿Con qué empiezo?

Si vas a empezar con la alimentación complementaria, puedes hacerlo con papillas de frutas, verduras, e inclusive, algo de carne. No se recomiendan ampliamente los cereales, solo en casos particulares de bebés con poco peso.

Eso sí, asegúrate que cualquier alimento que le vayas a dar a tu bebé esté bien lavado, cocinado y sea seguro (nada muy duro o con pedazos pequeños que puedan causar ahogamiento).

Tampoco sazones con sal ni azúcar, ya que en esta etapa no aportan nada a tu pequeño. Cuando decidas iniciar con esta alimentación, puedes darle agua a tu bebé.

¿Cuánto y cómo le doy?

En un principio, la idea es darles solo para probar un alimento nuevo, buscando que coman algunas cucharadas. Poco a poco la ingesta del alimento irá incrementando, pero siempre recordando que nunca sustituirá a la leche materna o de fórmula.

Además, se recomienda ir dándole cierta fruta, verdura, cereal o carne a tu bebé de forma exclusiva por tres días seguidos, para revisar si no presenta alguna reacción alérgica y de ser así, además de llevarlo al doctor, identificar cuál alimento que se la provocó.

Sé muy paciente y abierta al momento de presentarle a tu chiquito nuevos sabores, tratando de hacerlo como un juego en un ambiente relajado y feliz, y que no se vuelva una lucha frustrante para los dos.

Al final de cuentas, tu pequeño aprenderá a su tiempo y qué mejor que sea de una forma agradable para ambos.

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